Amaneciendo

Amaneciendo
Luz del interior/Foto de Internet

domingo, 21 de junio de 2015

Canto décimo






          Nubes de alamedas adormecidas bajo la red
de lunas flotantes en los límites inmediatos
del sueño.
          Yo sé que tu sonrisa es la música callada
que me acaricia, ahora que los juncos suaves
hormiguean mi piel, abarrotada con los lunares
de tus besos, aterciopelados, espumosos, esotéricos,
marinos, musgosos y frescos.
          De noche es más ardiente el silencio, es más profundo
el diálogo, es más directo el juego de la brisa y los árboles.
Seguramente tu mirada de escaparates y pasarelas
hizo de mis retinas la diana receptiva de su deseo
submarino. Y por eso los rayos luminosos
del día, coloreado de verano, playas, atardeceres,
ojos y primavera, me trasladan a la noche,
paraíso de cataratas y de íntimos caleidoscopios,
a esa noche despierta de realidades, a esa noche
con la que no puede el tiempo, el sueño, el mito,
ni la ciencia.
           Porque es toda alma abierta, florida, enamorada, celeste, encarnada...

Sé que en tu sonrisa se abre el corazón de las magnolias blancas.

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