Amaneciendo

Amaneciendo
Luz del interior/Foto de Internet

sábado, 19 de septiembre de 2015

Canto cuarto

























Esponjas y palmeras en el pedestal de corcho,
como ojos sólo, sin tics ni bululú...
Alas, hijos, astros, hojas...
Este silencio que nos encuentra de nuevo.
Este apretar de cráneos sin cautela.
Esta sumisión de nuestros deseos al sueño de la nada,
cuando todo son silencios de esperma cosquilleando
en el “hall” de la lechuza...
Volvemos a la infancia que nos raptaron
los jilgueros y las higueras,
cuando jugábamos a ser gorriones que asaltaban
graneros, y todo que podíamos alcanzar
era el rastro de una luna juguetona.


Volvamos...

Volvemos a encontrarnos bajo esa cortina de parras
y tenemos los brazos llenos de golondrinas, coloradas,
blancas, grises, azules, extranjeras, tropicales...
redentoras.

Momentáneamente se escurre mi sueño como un pez

entre las aguas...