Amaneciendo

Amaneciendo
Luz del interior/Foto de Internet

sábado, 19 de septiembre de 2015

Canto quinto













Inundado de este sueño tierno, sosegado el silencio,
el tiempo parado y embelesado en el espejo,
el suspiro verde eleva su savia nieve.
Estáticos los faroles. Estática la brisa. Sueño que amanece.

Las flores y los versos despiertan en mi alma
y las mansiones de mi cielo se rinden a las alfombras
de arena que pisa el piélago de una guitarra mística,
en su delirio de liras.
Los dondiegos contemplan entre tules de luna
al tálamo que acoge el éxtasis de quienes se encuentran
desnudos en el atrio de la gloria.

Se escancian copas de cava por los senderos del espacio nocturno.

La noche nace más libre.

Sigue el balanceo lento de las olas serenando mi alma de tintineos
y campanillas.